Por Luz Solano

En un proceso de cambio organizacional o de reconversión de actitudes, el papel que debe cumplir el  gerente debe ser el de liderar el cambio mismo, debe convertirse en  un estratega y un efectivo comunicador que inspire e incentive aspectos que involucren a la organización y la orienten hacia el éxito.

En la actualidad, el término de gerencia del cambio constituye uno de los aspectos más relevantes del proceso de globalización de la gestión de negocios, es por eso que,  tanto el gerente como la organización comienzan a enfrentar complejas situaciones de cambio en su entorno que no deben ser atendidas de manera dispersa, sino que requieren de una plataforma mínima que asegure con éxito el cambio en la organización.

Este impacto de los cambios se percibe esencialmente en la cultura de las organizaciones, es decir, en cómo hacen las cosas. Esto implica modificaciones en el papel de los equipos de gerentes, en los estilos de liderazgo y en las relaciones entre áreas o departamentos y entres gerentes y colaboradores.

Y es que hoy en día, la apertura al cambio y la flexibilidad de quienes dirigen las empresas es un factor vital para que los procesos de transformación se consoliden apropiadamente. Es por eso que dicho proceso, por su magnitud, sólo se logra con el compromiso del equipo gerencial y de toda la organización en su conjunto, siendo cada vez más importante pensar en reinventar primeramente al gerente, ya que si el mismo tiene bajo su cargo un equipo dispuesto al cambio y no se siente comprometido con él, dicho cambio no se dará por efecto de poca entereza.

Es por ello que, el proceso de cambio contempla algunas etapas características que es conveniente comprender pues cada empresa las experimenta según su filosofía, historia, tamaño y cultura. La experiencia de muchas organizaciones permite identificar lecciones sobre factores de éxito y advertencias para evitar fracasos, son abiertos a una efectiva comunicación de doble vía con sus públicos y eso les permite conocer debilidades para aplicar correctivos.

De tal manera que, en este contexto, el cambio se refiere a la habilidad de una organización para mejorar sustancialmente el diseño e implementación de las iniciativas para la innovación, la productividad y la reducción del tiempo de ciclo en todas las actividades esenciales.  Los gerentes deben convertirse en agentes de cambio para manejar estos procesos, generar compromiso con ellos y garantizar que se produzca el cambio deseado.

Es por eso que, el término de gerencia del cambio constituye uno de los aspectos más relevantes del proceso de globalización de la gestión de negocios,  en las cuales, tanto el gerente como la organización comienzan a enfrentar complejas situaciones de cambio en su entorno que no deben ser atendidas de manera dispersa, sino que requieren de una atmósfera mínima que asegure con superación el cambio en la organización.

Por tal razón, se hace necesario realizar un diagnóstico previo de la organización que permita apreciar su verdadera situación y definir tanto su visión como su misión real, sus  lineamientos estratégicos que deben orientarla, al mismo tiempo que facilite la identificación de aquellas variables del entorno que puedan incidir negativa o positivamente, sobre sus principales áreas de gestión, con lo cual podrían predecirse los posibles obstáculos, debilidades y amenazas, además de las propias potencialidades.

De todas maneras es importante resaltar que, acometer un proceso de gerencia del cambio no es tan fácil como pudiera pensarse, todo esto debido a la gran cantidad de elementos que involucra , se debe estar completamente seguros de que la organización pueda absorber los cambios y, muy particularmente, que sus recursos humanos comprendan su  importancia y se comprometan con su desempeño, teniendo presente que el mismo es un proceso continuo que hay que tratarlo como tal y no como algo transitorio.

Por todo ello, las nuevas realidades del entorno van dejando de lado la idea de las organizaciones tradicionales, rígidas, requiriéndose hoy en día una gerencia más participativa, más plana y con menos niveles jerárquicos, con un mayor
acercamiento de todos los que la integran, con una participación mucho más activa de todo el equipo gerencial en la toma de decisiones y con un énfasis muy particular en equipos decisorios basados en estructuras funcionales por áreas
de negocios.

En conclusión, el desarrollo de nuevas tecnologías y la masificación de la  información, ha propiciado cambios acelerados en las estructuras organizacionales, donde se valora el recurso humano y se trabaja con  un nuevo perfil global para el gerente, en el cual, sus principales características personales deben incluir una mayor capacidad de  daptación a nuevas capacidades para incentivar al trabajador con excelentes condiciones de aprendizaje y comunicación.